Publicaciones:  Reseńa bibliográfica


Publicado un nuevo libro sobre los trenes postales de la editorial Maquetren

En nuestro país el correo ya hace años que se bajó de los trenes. Pero desde la misma aparición del ferrocarril se labró una alianza que durante años marcó el devenir tanto de trenes como del servicio postal. Esto generó un particular parque móvil, un esquema de servicios y un personal dedicado. Todo ello es analizado para el caso español en esta obra recién publicada.


Trenes de Papel
 
 
 

(29/07/2019) Un libro necesario. Así se presentan muchos trabajos de investigación sobre muchos temas. Y es cierto que hasta el alumbramiento de esta obra, elaborada por Gaspar Martínez Lorente, Pedro Navarro Moreno, Francisco Javier Berbel Silva y Pedro Pintado Quintana, había un gran hueco en nuestra producción editorial ferroviaria.

Con este fin, y retomando una antigua encomienda desde la desaparecida “Paso a Nivel” de hace ya una quincena de años, sobre un libro de los ambulantes de correos (esa también desaparecida profesión), la editorial Maquetrén embarcó a Gaspar Martínez para afrontar el proyecto, ahora de manera más ambiciosa, abarcando más temas. Para ello hacían falta aliados, los otros tres autores de este nuevo trabajo.

El objetivo de este estudio ha sido el dar a conocer la evolución de los vehículos dedicados al transporte postal en España, fundamentalmente aquellos que han sido propiedad del Estado a través de la Dirección General de Correos, pero sin olvidar los de las compañías privadas y públicas.

Al hilo de ello, se ha aprovechado para repasar el desarrollo de las líneas férreas y la revolución tecnológica en la construcción del material móvil remolcado para las actividades postales. Para ello fue necesaria la consulta de numerosas fuentes primarias, tarea ardua dada la dispersión de las mismas, con el agravante de la pérdida de numerosa documentación de Correos, depositada en el Archivo General de la Administración, que sufrió un incendio en 1939 afectando, entre otros, a los fondos del Ministerio de la Gobernación.

No obstante, los autores han buceado a la búsqueda de todos los documentos posibles en archivos públicos, institucionales y los correspondientes a las compañías constructoras de material ferroviario y compañías de ferrocarriles, sin olvidar las asociaciones de amigos del ferrocarril. Además, se han consultado numerosas fuentes bibliográficas y hemerográficas.

En total, la obra, publicada con una calidad bibliográfica no muy corriente en estos trabajos, cuenta con 318 páginas y 524 ilustraciones, entre las que hay 97 dibujos propios de un investigador como es Pedro Pintado que, además de esa faceta, acredita otra más popular, al de un delineante que ha recreado cientos, miles de antiguas estaciones, edificios, playas de vías y, ahora, este centenar de gráficos que permiten conocer este antiguo material postal ferroviario,

Los vehículos postales ferroviarios

Furgón postal en el Museo de Delicia

Los autores de esta obra se plantearon que, además de los coches y furgones de la Dirección General de Correos habría que describir los coches mixtos —viajeros y correos— y los furgones de equipajes con departamento postal de las antiguas compañías, Norte, MZA, etc. y los que Renfe heredó e, incluso, los que construyó. Llegados a este punto también plantearon realizar, además, un apartado de las compañías privadas de vía estrecha complementado con la parte pública, EFE y Feve. Con esto y con un apartado de los vehículos postales preservados, Pedro Pintado asumió completar la parte técnica de todos el material remolcado que han transportado la correspondencia en la red ferroviaria española.

Pero quedaba una parte muy importante, que bajo el marchamo del “factor humano”, permitió que la gran organización postal nacional desplegara su saber hacer con el auxilio del ferrocarril para funcionar durante siglo y medio. En este apartado han sido Gaspar Martínez y Pedro Navarro los que afrontaron la parte histórica y Francisco Javier Berbel aportó algunas entrevistas a veteranos ambulantes que explicaron cómo trabajaban.

Un antiguo ambulante postal, Alejandro Tomás del Pozuelo, redactó el apartado donde se describen los pormenores de estas composiciones ferroviarias que funcionaron entre 1964 y 1993 y que sólo transportaban correo.

Además, Francisco Javier Berbel presenta el pabellón postal de Chamartín, nudo gordiano del correo ferroviario en España, y desarrolla la transición a otros medios de transporte. Por último, la parte filatélica ha sido diseñada, explicada e ilustrada por Gaspar Martínez y Pedro Moreno.

Los ambulantes postale también tienen protagonismo en la obra.

La dificultad de las fuentes documentales 

Si bien se ha llegado describir todas las series de vehículos propiedad de la Dirección General de Correos (DGDC), los autores reconocen su inseguridad sobre su nivel de profundidad en el análisis de los vehículos de vía estrecha. Algunas compañías no han dejado mucho rastro de sus vehículos y ha sido preciso apelar a fuentes indirectas. Lo mismo se puede decir de las imágenes que los autores hubieran querido mostrar para poder ilustrar algunas series, apelando a la ayuda de muchas personas que han aportado interesantes instantáneas.

Curiosamente, tienen que lamentar una gran carencia. En la Dirección General de Correos existía una ficha de cada uno de los vehículos de su propiedad con las fechas de compra, de mantenimiento y  de desguace además de todas las incidencias, pero lamentablemente toda esa información desapareció.